ONDA PEÑES  Escúchanos en el 107.7 y 107.2 de la fm

 

 

 

En Portada

La industria asturiana, a medio gas

 

La industria asturiana volvió a vivir ayer una jornada caótica. La llegada del listado de empresas consideradas esenciales por el Principado y Delegación del Gobierno el lunes por la noche no hizo más que acrecentar la incertidumbre. De modo que las grandes compañías de la región, ante tal indefinición, decidieron mantener la estrategia elegida tras conocer el contenido del real decreto aprobado el sábado por el Consejo de Ministros. En el caso de Arcelor, su actividad se limitará «al mantenimiento de las operaciones mínimas indispensables» para no perjudicar a sus instalaciones de Gijón y Avilés. Así, ajusta su producción para garantizar el suministro de material destinado a los sectores calificados como esenciales en el real decreto. Uno de ellos es el alimentario, ya que Arcelor es el principal suministrador de la industria conservera a través de la línea de hojalata.

Tras conocer la interpretación del Gobierno sobre la aplicación del real decreto, la multinacional siderúrgica decidió continuar con esta planificación. Así, mantiene bajó mínimos las líneas de chapa, carril y alambrón. Hace dos semanas, con motivo del frenazo de la automoción por la crisis del coronavirus, Arcelor ya había anunciado recortes de producción. Por ello, tiene previsto parar, al menos, el horno alto 'A' (a patir del martes 7), uno de los sínter, galvanizado auto y una máquina de colada continua de la acería de Avilés, así como retrasar el arranque del convertidor 'A, que se encuentra en reparación. Los trabajadores cuyos turnos desaparezcan disfrutarán de permisos, vacaciones o periodos formativos o se les aplicará el ERTE de la empresa, que son las medidas habituales en las paradas. Precisamente, la compañía difundió ayer un comunicado sobre las consecuencias de la crisis del COVID-19. «Estamos constatando, o prevemos que se produzca, una caída de la actividad en muchos (sino en todos) mercados geográficos en los que estamos presentes, lo cual está afectando a nuestras actividades», apuntó.

En respuesta a la crisis sanitaria, Arcelor reconoció que está aplicando «medidas de reducción de la producción y paradas temporales de instalaciones siderúrgicas», tanto de cabecera como acabadoras, adaptando la actividad en cada país en función de la demanda en el mercado regional y de las disposiciones gubernamentales. Medidas que no se llevarán a cabo de forma homogénea en todas las plantas, ya que la escalada del coronavirus no se encuentra en la misma fase en cada parte del mundo.

Con el fin de mitigar las consecuencias del recorte de producción, la empresa intenta preservar la tesorería y reducir los costes en consonancia con los menores niveles de actividad. «Esto incluye acogernos a las medidas adoptadas por los gobiernos para apoyar a las empresas mientras dure esta situación excepcional. Agradecemos a todos los gobiernos la rápida introducción de tales medidas, que serán cruciales para numerosas industrias de cara a superar este período», añadió.

También se pronunció ayer la patronal siderúrgica española, que lamentó que ni el real decreto ni la nota interpretativa «ofrecen las garantías de seguridad jurídica para operar las instalaciones». Unesid reclamó al Gobierno «una referencia clara e inequívoca a la industria siderúrgica» como actividad esencial.

Ajustes en las auxiliares

También se mantiene en niveles mínimos de producción la otra gran electrointensiva de la región. En las instalaciones de Asturiana de Zinc (AZSA) en San Juan de Nieva (Castrillón), quedan los mismos trabajadores que durante un fin de semana o festivo para acatar el real decreto. La ralentización tanto de Arcelor como de AZSA afecta a un elevado número de auxiliares del sector metal, que dependen de su actividad.

Ante la bajada de la producción, las contratas se han visto obligadas a realizar ajustes. Las más grandes tienen en vigor expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), que aplican en función de la carga de trabajo para evitar medidas más traumáticas. Ante el panorama lleno de dudas, Daorje -la principal de las auxiliares de Arcelor- mantiene su decisión de negociar un ERTE para 1.500 empleados.

Por su parte, Alu Ibérica mantiene el cese de la producción de aluminio en sus plantas de Avilés y La Coruña. La dirección de la compañía estudia las directrices ofrecidas por el Ejecutivo para actuar con seguridad jurídica. Otras empresas del sector metal también han echado el cierre temporalmente al no encontrar encaje en el real decreto, como Hiasa. Mientras que Orovalle opera con servicios mínimos.

 

 

 

 

 

 


AVISO LEGAL       Aviso Legal   |   Política de Privacidad   |   Política de Cookies   |   Contacto

 

©2019 Todos los derechos reservados.  www.gaxarte.com